
El Tiempo
Por: ESTHER BALAC | 5:08 p.m. | 27 de Agosto del 2011
Por raro que parezca, hay parejas a las cuales ni la promesa de la dicha eterna las mantiene activas, como Dios manda, bajo las sábanas.
Pues varios investigadores han aportado, hace poco, dos nuevos argumentos: dedicarse en pareja al aquello, con gana y en forma regular, adelgaza y rejuvenece. ¿Qué tal?
Si les parece que ni esto lograría que ustedes renunciaran a la anafrodisíaca actividad de canalear, miren los resultados de una encuesta hecha por una marca de bebidas dietéticas entre británicos.
Sus autores encontraron que en ese país siete de cada diez mujeres harían "el esfuerzo" de tener sexo, incluso si estuvieran cansadas, si eso les garantiza que les va a ayudar a conservar la silueta. ¡Ahí no hay dolor de cabeza que valga!
La fórmula ya tiene promotores como Kerry McCloskey, autora de La última dieta del sexo. Ella asegura que con la sex diet o el 'sexejercicio' bajó 10 kilos. Solo puso en práctica 29 ejercicios sexuales que propone en su obra... ¡Y ya!
Muy segura de su teoría, dice que en una sola faena se pueden quemar hasta 350 calorías. Mejor dicho: es algo así como hacer una sesión de aeróbicos, pero más divertida.
Poner a funcionar el departamento inferior del cuerpo hace que trabajen todos los músculos, que la frecuencia cardíaca alcance hasta los 180 latidos por minuto, que la respiración se agite y que el organismo segregue esas amigables hormonas que nos fascinan: serotonina y endorfinas.
Richard Smith, estadounidense, escribió dos libros sobre el tema, e incluyó tablas con información de lo que se pierde en cada paso: quitarle la ropa al otro, 12 calorías; beso apasionado, 60; postura del misionero, 240; orgasmo, 27; hacerlo en la ducha, 500... ¡Mejor que trotar!
Como si fuera poco, David Weeks, del Hospital Real de Edimburgo, concluyó que las parejas que tienen sexo tres veces por semana aparentan tener diez años menos.
El neuropsicólogo sostiene que el 25 por ciento de la apariencia juvenil está dada por la genética, mientras que el resto, un 75 por ciento, tiene que ver más con ciertos hábitos que tiene el ser humano, entre ellos el sexo pleno.
Confieso que soy de las que piensan que a la cama uno va a lo que se va: por placer y por satisfacción... Pero, ya que los polvos han demostrado tantos beneficios, pues a aprovecharlos. Y como aún no los venden en frasquitos, pues lo mejor es hacerle caso a la ciencia. ¡Hasta luego!
ESTHER BALAC
PARA EL TIEMPO